¿Cómo puedo enfrentar el coronavirus?

¿Cómo puedo enfrentar el coronavirus?

Es necesario emplear unos minutos para explicar a niños y mayores qué es el coronavirus y cómo actúa, ya que tienden a estar más expuestos a dar credibilidad a bulos e informaciones desmedidas

En los últimos días, nos hemos visto envueltos en una situación nueva y desconocida para nosotros: el coronavirus, también llamado COVID-19. Dicha situación, es normal que nos genere cierto grado de incertidumbre e intranquilidad pero, en cualquier caso, debemos evitar dejarnos llevar por el miedo y, por tanto, poner en marcha estrategias para su correcto afrontamiento. Veamos algunas:

Cómo afrontar el coronavirus

  • Recurrir a fuentes fiables: en la actualidad, estamos a tan sólo un click de encontrar cualquier tipo de información por medio de Internet o las redes sociales. Es por ello que debemos de ser críticos y recurrir únicamente a medios oficiales o científicos, que nos proporcionen información objetiva y verídica.
  • Evitar la sobreinformación: estar en la búsqueda continuada de datos sobre el tema, no nos ayudará a asentar esa inquietud sino más bien todo lo contrario, incrementaremos nuestra ansiedad y, por si fuera poco, ya no sabremos “qué creer”.
Cómo afrontar el coronavirus o covid-19

Cómo afrontar el coronavirus

  • Impedir la dramatización: debemos ser realistas y evitar ponernos en el peor de los casos puesto que, a pesar del incremento de contagios en los últimos días, la tasa de supervivencia es bastante alta. En este sentido, recordar que tenemos que ser cuidadosos con la información que podamos recibir, dado que muchas veces puede llegar a ser desmedida y estar focalizada es las situaciones más graves.
  • Tranquilizar a los familiares: especialmente, a niños y mayores que pueden no acabar de entender la situación y ser más susceptibles a dar credibilidad a las exageraciones y bulos, que circulan por los diferentes medios. Por tanto, es importante que seamos coherentes con nuestras palabras y acciones y, por supuesto, dediquemos unos minutos a explicarles con detenimiento y de una manera comprensible para ellos qué es el coronavirus, qué hace y cuál es su desenlace más frecuente. Recuerden que el desconocimiento nos genera miedo y que, con él, tendemos al caos.
  • Planificar el tiempo: debido a las últimas medidas tomadas por la Comunidad de Madrid con las que se cancelaban las clases y las actividades extraescolares, muchos niños y adolescentes han visto alterada su rutina habitual. En consecuencia, como padres, debemos ayudarles a establecer tiempos de estudio y de ocio con los que evadirse, divertirse y, evidentemente, continuar su aprendizaje. No debemos olvidar que estos días sin clase no son vacaciones.

Por lo demás, es importante que sigan con rigurosidad las recomendaciones y medidas higiénico-sanitarias establecidas por las autoridades con el fin de evitar más contagios y poder, así, volver a la “normalidad” lo ante posible.

Cómo afrontar el coronavirus o covid-19

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¿Por qué puede estar suspendiendo mi hijo?

¿Por qué puede estar suspendiendo mi hijo?

Los trastornos emocionales, las dificultades del aprendizaje y la falta de estrategias a la hora de estudiar son algunas de las problemáticas, que pueden acarrear un bajo rendimiento escolar

A pesar de que falten algunos meses para acabar el curso escolar, muchos padres temen su desenlace, en especial, cuando las calificaciones previas no son buenas y sus hijos no parecen mejorar. No obstante, al margen de los resultados, el hecho de presentar un bajo rendimiento académico, puede alertarnos de posibles problemáticas, que citaremos a continuación:

¿Por qué puede estar suspendiendo mi hijo?

  • Desconocimiento sobre cómo estudiar: resulta fundamental contar con una planificación y un hábito de estudio autónomo, así como con estrategias que faciliten el aprendizaje en sí mismo y, en consecuencia, mejoren el rendimiento escolar. De no ser así, ello se pondrá de manifiesto en los resultados académicos.
  • Desmotivación: se trata de niños y, sobre todo, adolescentes que no acaban de encontrar sentido ni utilidad al hecho de estudiar, percibiéndolo, en muchos casos, como una obligación.
  • Dificultades del aprendizaje: se da en casos en los que, aunque el niño tenga capacidad y dedique bastante tiempo al estudio, los resultados académicos no reflejan ese esfuerzo, obteniendo notas muy bajas o inferiores a las esperadas para su implicación. Por ejemplo, en el caso de la dislexia, las dificultades se ponen de manifiesto, sobre todo, en lengua e idiomas como el inglés o el alemán
¿Por qué puede estar suspendiendo mi hijo?

¿Por qué puede estar suspendiendo mi hijo?

  • Poco esfuerzo: este caso ocurre, principalmente, en los adolescentes que pasan de la Educación Primaria a la Secundaria, así como en los primeros cursos de esta última. En muchos casos, los jóvenes desconocen el esfuerzo. Están acostumbrados a no estudiar, “a ir con lo puesto” a los exámenes y aprobar. Sin embargo, a medida que van pasando de curso, el temario se va volviendo cada vez más complejo y es entonces cuando, la estrategia que han seguido hasta ahora, no funciona.
  • Trastornos emocionales: interfieren, por lo general, en las diferentes áreas de la vida de una persona y, por supuesto, la académica, no iba a ser menos. A pesar de que, en muchos casos, pueda parecer una condición invisible, los pensamientos desadaptativos y las conductas disfuncionales, por ejemplo, pueden dar lugar a dificultades en la concentración y en la regulación de la conducta y/o estado mental. Esto es: un alumno puede saberse muy bien el temario pero ponerse muy nervioso en pleno examen, quedarse en blanco y, por lo tanto, suspender o, al menos, no sacar la nota a la que podía haber optado.

Dicho esto, resulta de gran importancia identificar, con ayuda de profesionales, cuál es el motivo por el que nuestro hijo presenta ese bajo rendimiento. De esa manera, podremos tomar las medidas necesarias para solventar su problemática y, por consiguiente, reconducir la situación.

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¿A qué llamamos disonancia cognitiva?

¿A qué llamamos disonancia cognitiva?

¿Qué es la disonancia cognitiva?

Un clásico ejemplo es la que experimentan los fumadores, que deben lidiar con dos ideas opuestas: el deseo de fumar y la certeza de que están dañando, considerablemente, su salud

Seguramente, alguna vez, te has saltado la dieta o la rutina de gimnasio a pesar de que, incluso, haya podido ser recomendada por un especialista; o, de manera similar, le has intentado quitar valor a algo que quieres pero sabes que, en ese momento, no puedes tener. Pues bien, si te ha pasado esto o algo similar, has lidiado con la disonancia cognitiva.

¿Qué es la disonancia cognitiva?

Se trata de la necesidad que tenemos las personas de mantener cierta coherencia entre nuestras creencias y acciones, es decir, entre lo que pensamos y hacemos.

De este modo, una persona que actúe de manera opuesta a lo que considera correcto, intentará justificar su comportamiento para, poder así, mantener cierta armonía interna. Por lo tanto, la disonancia cognitiva sería la manera con la que nos autojustificamos por todo aquello que hacemos y que consideramos incorrecto.

¿Qué es la disonancia cognitiva?

¿Qué es la disonancia cognitiva?

Como es de esperar, en esa búsqueda de armonía, podemos caer en el autoengaño, aceptando como real un argumento con el que hemos pretendido explicar nuestras acciones. Por ejemplo, podemos ser conscientes de que fumar es nocivo para la salud pero podríamos aferrarnos a algún mito que justifique el hecho de fumar y, en consecuencia, reduzca nuestro malestar por tener dos ideas opuestas: “debo estar sano” y “quiero fumar”. Esto es: “si dejo de fumar lo pasaré fatal, será peor el remedio que la enfermedad”. Se sabe que los primeros días podrían ser difíciles pero, en realidad, los beneficios tanto a corto como a largo plazo serían evidentes. Por ello, es importante: analizar con detenimiento aquellas ideas y/o pensamientos que podrían perjudicarnos; y darnos la oportunidad de comprender y aceptar la realidad.

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¿Qué trastornos se asocian al tempo cognitivo lento?

¿Qué trastornos se asocian al tempo cognitivo lento?

Psicólogo para déficit de atención en Paracuellos de Jarama y Miramadrid

El déficit de atención, la ansiedad y la depresión son algunas de las problemáticas que correlacionan, explícitamente, con esta sintomatología

Al hablar de Tempo Cognitivo Lento (TCL), nos referimos a un constructo que engloba diferentes sintomatologías, que hace que las personas se confundan con facilidad, parezcan "estar en las nubes”, se queden mirando al vacío y se muestren más cansadas e hipoactivas de lo esperado para su actividad cotidiana. En consecuencia, da la impresión de que no comprenden las preguntas que se les hacen, así como de estar perdidas en su pensamiento.

Psicólogo para déficit de atención en Paracuellos de Jarama y Miramadrid

Cabe señalar que, en ocasiones, se confunde con la llamada velocidad de procesamiento, es decir, con el tiempo requerido, por cada persona, para captar y reaccionar a la información que recibe de su entorno. No obstante, debemos tener en cuenta que el Tempo Cognitivo Lento es un concepto mucho más amplio, que incluye la velocidad de procesamiento como una característica más de su sintomatología.

Por otro lado, debemos indicar que, desde sus inicios, el Tempo Cognitivo Lento se ha asociado al déficit de atención por sus múltiples similitudes, especialmente, con el tipo inatento. De hecho, se ha llegado a considerar como parte del mismo. Sin embargo, los últimos hallazgos indican que son entidades bien diferenciadas con características propias (Camprodon et. al., 2013) e, incluso, se ha investigado sobre la posibilidad de que constituya un nuevo trastorno.

Psicólogo para déficit de atención en Paracuellos de Jarama y Miramadrid

Psicólogo para déficit de atención en Paracuellos de Jarama y Miramadrid

A pesar de ello, se evidencia que actúa como un agente modulador de la atención y que interfiere no sólo en las funciones ejecutivas sino, también, en problemáticas internalizantes como lo son la ansiedad y la depresión en las que están presentes: bajos niveles atencionales, conductas evitativas y alteraciones emocionales (Barkley, 2014).

Referencias bibliográficas:

  • Barkley, R.A. (2014). Sluggish cognitive tempo (concentration deficit disorder?): current status, future directions, and a plea to change the name. Journal of Abnormal Child Psychology, 42: 117-25.
  • Camprodon, E., Duñó, L., Batlle, S., Estrada, X., Aceña, M., Marrón, M., Torrubia, R., Pujals, E., Martín, L. M. & Ribas-Fitó, N. (2013). El tiempo cognitivo lento: revisión de un constructo. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica, 18(2): 151-168.

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¿Qué es la terapia asistida con animales?

¿Qué es la terapia asistida con animales?

Promueve diferentes habilidades en las personas, minimiza la soledad y se emplea, especialmente, en el área de la psicología y la discapacidad

Desde siempre, los animales han estado presentes en la vida de las personas y han estrechado fuertes vínculos con ellas ¿Entonces por qué no valernos de ello para fines terapéuticos? De esta idea, comienza a surgir la Terapia Asistida con Animales (TAA), que se consolida de la mano del psiquiatra Levinson en 1969, como una intervención, dirigida por un profesional y con objetivos específicos, en la que un animal, que cuenta con determinadas características, es parte integral de un tratamiento

Con ella, se pretenden potenciar diferentes aspectos a nivel físico, cognitivo, emocional y social, mejorando así la calidad de vida de sus usuarios (Garay, 2007). De hecho, es usual que se emplee en personas que tienen algún tipo de dificultad o discapacidad como trastornos del estado de ánimo, baja autoestima, Alzheimer, parálisis cerebral o autismo. No obstante, sus beneficios van más allá y pueden ser de gran utilidad a la hora de incrementar la esperanza de vida de personas con enfermedades coronarias, sobre todo, en los casos en los que no haya una suficiente red de apoyo social (Beck, 2000).

Dicho esto, debemos señalar que existe un gran abanico de animales que pueden ser partícipes de ella: desde delfines hasta, incluso, pájaros…aunque es cierto que los más frecuentes son los perros y los caballos.

Terapia asistida con animales

Referencias bibliográficas:

  • Beck, A. (2002). The use of animals to benefit humans: animal assisted-therapy. En A. Fine (ed.), The handbook on animal assisted therapy: theoretical foundations and guidelines for practice (pp. 21-40). New York: Academic Press.
  • Garay, O. (2007). Terapia asistida con animales de compañía. Revista Zooterapia, 12-19.

5 claves para evitar los celos entre hermanos

5 claves para evitar los celos entre hermanos

Hacer partícipes a los niños del cuidado de su nuevo hermanito, dedicarles tiempo de forma exclusiva y reconocer sus destrezas son algunas de las estrategias con las que podemos gestionar, adecuadamente, la envidia entre hermanos

Los celos entre hermanos resultan ser una situación frecuente en muchas familias, que van ligados a numerosos cambios comportamentales y llamadas de atención…pero, ¿qué podemos esperar? Los niños pasan de la exclusividad, de ser el centro de atención de sus padres, de tener todos sus juguetes para ellos solos e, incluso, su propia habitación a tener que compartirlo todo tras la llegada del nuevo miembro. No obstante, está de nuestra mano que esos celos, hasta cierto punto, comprensibles se minimicen o acaben convirtiéndose en un problema.

A continuación, les exponemos algunas claves para conseguir reducirlos:

  • Atender sus demandas: es usual que los busquen atención y quieran jugar o ser escuchados mientras atendemos a su hermano o hacemos cualquier otra actividad, ya sea de ámbito doméstico o laboral. Ante esta circunstancia, podemos posponer su petición (“en cinco minutos, cuando mamá acabe esto, nos ponemos a leer ese cuento que tanto te gusta”) o, bien, hacerle partícipe de la tarea que estemos haciendo, en el caso que nos ocupa, del cuidado del bebé, como ya explicaremos más adelante (“si quieres, puedes ayudarme a cambiar al hermanito y, luego, cuando ya esté limpito, nos ponemos a leer el cuento”). De este modo, el pequeño se siente útil y, lo más importante, pasa tiempo con nosotros. En ningún caso, debemos negarle atención ni colaboración ni mucho menos justificarnos con que estamos haciendo algo al bebé, ya que, así, lo único que conseguiríamos es sembrar el rechazo hacia su hermano.
  • Buscar tiempo para dedicarles individualmente: con la llegada de un nuevo hijo, es de esperar que ya no se pueda dedicar todo el tiempo deseado al mayor. Es decir, ya los tiempos de juego con él y de atención, en general, se ven reducidos. Sin embargo, es importante que mantengamos un espacio para cada uno con el fin de que el niño sienta que, aunque la situación haya cambiado, continúa siendo especial y querido por sus padres.
  • Evitar las comparaciones: debemos partir de la base de que cada niño es diferente y, por tanto, no tiene porqué contar con las mismas habilidades que su hermano. Por ejemplo, el pequeño puede ser bueno en los estudios y no destacar en el deporte mientras que, a su hermano, puede ocurrirle todo lo contrario. Dicho esto, como padres, la opción más acertada sería destacar las habilidades con las que cada uno cuenta sin menospreciar al otro.
Cómo evitar los celos entre hermanos
  • Fomentar el vínculo entre ellos: propicia momentos de juego o experiencias entre ambos hermanos, sin la participación de ningún adulto. Con ello, conseguimos que cultiven la complicidad, la estima y, por consiguiente, el cuidado mutuo.
  • Promover la participación en los cuidados del otro: en el caso de que los celos aparezcan en los primeros meses de vida de un nuevo miembro de la familia, es importante involucrar a los niños en su cuidado (la comida, el baño, el cambio de pañal, etc.) y alentarles a su aprecio. De esta manera, conseguiremos que el pequeño lo perciba como una responsabilidad, como alguien que requiere de su cuidado.

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¿Qué es el síndrome de la rana hervida?

¿Qué es el síndrome de la rana hervida?

Síndrome de la rana hervida

Uno de los aspectos que influye, en el síndrome de la rana hervida, es olvidarnos del respeto hacia nosotros mismos y tolerar determinadas actitudes y situaciones, que nos hacen sentir mal

Si ponemos una rana en una cazuela con agua y la calentamos, veremos que, al tiempo que la temperatura comienza a subir, la rana ajusta su temperatura corporal. No obstante, llegado el punto en el que la rana no puede adaptarse más, trata de saltar pero ya no puede. Ha gastado todas sus energías regulando su temperatura corporal por lo que muere.

Tras esta breve introducción de Clerc (2008), podemos pensar que lo que mató a la rana fue el agua hirviendo pero lo cierto es que fue el hecho de no haber decidido con anterioridad cuando saltar. Esto podemos extrapolarlo a nuestra vida. Todos debemos adaptarnos al entorno que nos rodea pero, cuando soportamos personas tóxicas o situaciones límite, de manera continuada, sufrimos un considerable desgaste emocional del que, muchas veces, no somos conscientes hasta que es demasiado tarde. Es entonces cuando hablamos del llamado síndrome de la rana hervida.

Nos acostumbramos a un trato inmerecido y pensamos que no hay más opciones posibles. De este modo, aceptamos que esa relación o situación  “es lo normal” y ni nos planteamos un cambio…pero, ¿qué puede llevarnos a esto?

Síndrome de la rana hervida

  • Baja autoestima: para tener una buena relación con el entorno y, sobre todo, con nosotros mismos, es necesario que cultivemos el amor propio. En el caso que nos ocupa, de no hacerlo, olvidaremos algunos aspectos importantes como el respeto por nosotros mismos y la intolerancia hacia ciertos comportamientos y situaciones, que nos perjudican y, por supuesto, nos hacen sentir mal.
  • Dependencia: las personas que la presentan tienden a anteponer sus deseos y necesidades a las de los demás con un único fin: no quedarse solas. Por ello, no es extraño pensar que pueden someterse, voluntariamente, a las demandas que les hagan.
Síndrome de la rana hervida

Síndrome de la rana hervida

  • Cambio progresivo: es posible que no seamos conscientes del momento en el que la situación se haya hecho insostenible. De este modo, nos acostumbramos a estas actitudes hasta el punto de quitarles importancia y normalizarlas.
  • Resignación: preferimos conformarnos con el contexto o las relaciones actuales por miedo a que cualquier cambio suponga una elección peor.

 

Referencias bibliográficas:

  • Clerc, O. (2008). La rana que no sabía que estaba hervida y otras lecciones de la vida. Madrid: Maeva

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¿Qué podemos hacer para mantener el cerebro en forma?

¿Qué podemos hacer para mantener el cerebro en forma?

Las actividades de ocio como leer, hacer crucigramas, sudokus o, incluso, aprender un idioma, fortalecen las funciones cognitivas como el lenguaje, la atención y la memoria

El envejecimiento es un proceso de cambio y adaptación a nuevas situaciones: el pelo se blanquea, salen arrugas, las orejas y nariz aumentan de tamaño, se pierde agilidad…y, cómo no iba a ser menos, el cerebro también vive transformaciones. Éstas pueden ser:

  • Saludables: originadas por la propia edad tales como la reducción del peso, el volumen o el metabolismo neuronal.
  • Patológicas: producidas por la presencia de una enfermedad de las llamadas demencias

Ahora bien: ¿qué podemos hacer para mantener saludable nuestro cerebro?

  • Buscar intereses: tras la jubilación, por ejemplo, es usual que muchas personas se pregunten qué hacer con el tiempo libre del que disponen y que, incluso, se resignen a dejar pasar las horas y horas frente al televisor. Para evitarlo y mantenernos activos, es necesario establecer un listado de cosas que nos gustan o nos gustaría hacer o aprender.
  • Disfrutar del sueño: dormir es fundamental para el aprendizaje y la memoria. Por ello, es importante establecer un horario de sueño y evitar cualquier tipo de pantalla o dispositivo electrónico cuando nos vayamos a acostar, dado que la luz que emiten este tipo de aparatos activa la vigilia y reduce las hormonas que inducen el sueño.
Alzheimer en Paracuellos de Jarama y Miramadrid
  • Ejercitar la mente: es clave en la prevención de las demencias y se puede hacer de forma sencilla con actividades de ocio que impliquen: atención, memoria, lenguaje o razonamiento. Estas actividades podrían ser: sopas de letras, crucigramas, sudokus, lecturas o, incluso…¡el aprendizaje de un idioma!
  • Hacer ejercicio físico: tiene repercusiones en el funcionamiento cerebral. Más allá de incrementar la autoestima y reducir la sintomatología ansiosa y depresiva, promueve la aparición de una proteína (la neurotrofina), responsable de velar por las funciones y procesos cognitivos.
  • Mantener interacciones sociales: estimula nuestro cerebro ya que, en el curso de una conversación, se emplean, conjuntamente, las funciones cognitivas mencionadas con anterioridad. De manera simplificada, podemos decir que: para hablar necesitamos vocabulario y elaborar una frase coherente (lenguaje); para seguir una conversación, debemos estar concentrados (atención) y, además, recordar de qué nos hablan o qué queremos decir, rememorando acontecimientos, vivencias, etc. (memoria). Cabe señalar que, a pesar de ser, en apariencia, algo muy simple, implica un proceso cognitivo complejo.
  • Tener una alimentación saludable: en este apartado, la famosa frase “somos lo que comemos” cobra especial relevancia. Una dieta con cantidades moderadas y rica en cereales, frutas, verduras y legumbres, así como pescados y aceite de oliva, es gasolina para nuestro cerebro.

 

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¿Qué factores influyen en el inicio del consumo de cannabis?

¿Qué factores influyen en el inicio del consumo de cannabis?

Las malas relaciones con los padres, los problemas de conducta y el desinterés académico pueden ser detonantes en el inicio del consumo de cannabis

El cannabis o marihuana es un término genérico empleado para referirnos a los diversos componentes psicoactivos de la planta del cannabis. En España y, en general, en los países desarrollados, su consumo está asociado a factores sociales como la disponibilidad de la droga o el consumo de tabaco o alcohol a edades tempranas; así como a entornos en los que ese consumo es aceptado como, podría ocurrir, en un grupo de amigos (Lascala, Friesthler & Gruenwald, 2005). Sin embargo, no debemos olvidar que también entran en juego otros factores, muchos de ellos de carácter personal, como:

  • Amistades: al igual que comentamos con anterioridad, es más probable que se inicie un consumo, si el círculo de amigos está formado por sujetos consumidores de ésta u otras drogas. En este caso, no sólo hay un acceso fácil a la sustancia sino que el consumo puede tener lugar como consecuencia de la presión social o, bien, en un intento de sentir aceptación por el grupo.
  • Conducta: las personas que se niegan a seguir las normas sociales, con trastorno de conducta desafiante o que presentaron problemas de conducta en la infancia son más propensas al consumo.
  • Indiferencia hacia el estudio: el desinterés académico o, incluso, el fracaso o abandono escolar actúan como señales de alarma. En cambio, las personas implicadas en él, que obtienen buenos resultados académicos, tienen menos posibilidades de caer en el cannabis.
Tratamiento de adicciones en Paracuellos de Jarama y Miramadrid
  • Personalidad: el deseo constante de buscar experiencias y/o sensaciones nuevas predispone, de igual forma, al consumo.
  • Relaciones familiares: malas relaciones y conflictos constantes con los padres resultan ser factores de riesgo de gran importancia. En contraposición, un entorno familiar positivo y una atención constante, por parte de los ascendientes, supone un elemento protector.

En cualquier caso, siempre hay lugar para la prevención por lo que formar a los adolescentes sobre esta sustancia, eliminando creencias erróneas y dando a conocer sus implicaciones tanto a corto como a largo plazo, es esencial.

Referencias bibliográficas:

  • Lascala E., Friesthler, B. & Gruenwald, P. (2005). Population ecologies of drug use, drinking and related problems. En: Stockwell, T., Gruenwald, P., Toumbourou, J. et al. Preventing harmful substance use: the evidence base for policy and practice. Chichester: John Wiley & Sons.

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5 formas de promover la autonomía personal en los niños

5 formas de promover la autonomía personal en los niños

Calcular el tiempo que pueda requerir nuestro hijo en realizar una determinada tarea y evitar la perfección son algunos aspectos, que debemos tener en cuenta, si queremos desarrollar su autonomía personal

La autonomía personal hace referencia a la facultad que tienen las personas para desenvolverse eficazmente por sí mismas. Por ello, es necesario que su desarrollo tenga lugar desde los primeros años de vida con el fin de suscitar: la responsabilidad, la iniciativa y evitar, a toda costa, la sobreprotección. Esto es: siempre que la actividad o tarea no conlleve ningún tipo de peligro y, por supuesto, sea acorde a la edad del menor, deberá hacerla él mismo. Además, nosotros como padres debemos:

  • Dar responsabilidades: se le puede pedir su colaboración en tareas simples de la vida cotidiana como poner la mesa o juntar los calcetines del mismo par. Con esto, el niño se sentirá partícipe en la vida familiar y, de esta forma, no sólo fomentaremos su autonomía sino también su sentimiento de valía al confiar en sus capacidades.
  • Evitar la perfección: no pasa nada porque se equivoque en una determinada tarea o no la haga tan bien como esperamos. Lo importante es que lo intente. Además, con la práctica, seguramente, la hará ¡incluso mejor que nosotros!
  • Favorecer la experimentación: en contextos seguros y con supervisión. Se trata, pues, de un aprendizaje experiencial en el que el niño adquiere conocimientos, que favorecerán su autonomía. Por ejemplo, podemos enseñarle que, si ponemos una cazuela al fuego, de primeras estará fría pero, conforme vaya pasando el tiempo, irá incrementando su temperatura hasta poder quemarnos. De este modo, el niño tomará conciencia de su peligrosidad y, en futuras ocasiones, sabrá tomar las medidas necesarias para protegerse.
  • Prever el tiempo: los niños, por su condición, suelen tardar mucho más tiempo que nosotros en realizar una determinada actividad. Por esta razón, para evitar agobiarles o terminar nosotros haciéndola por él, debemos calcular el tiempo que les pueda llevar y organizarnos en función del mismo.
Autonomía personal en Paracuellos de Jarama y Miramadrid
  • Reforzar positivamente: de esta forma, conseguiremos repetir el comportamiento deseado y, además, incitaremos el esfuerzo por mejorarlo. Por ejemplo, si le cuesta atarse los cordones de los zapatos, podemos decirle: ¡Qué bien te has puesto hoy los zapatos!

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